Berna    Imprimir

Martes 26 de Junio de 2007
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De entre los trazados urbanos que mantienen una relación singular con un río, ninguno iguala, me parece, al de la ciudad Suiza de Berna.

(Aquí verás la otra cara)


El río Aar a su paso por Berna, vista Norte (Foto AM, verano 05)
 

Woody tenía razón    Imprimir

Viernes 22 de Junio de 2007
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Explica un diario gratuito de Barcelona hoy que Woody Allen no decidirá el nombre de la película que en breve empezará a rodar en la ciudad hasta que tenga el rodaje cerrado.

Parece una noticia anecdótica, y probablemente sea una incomodidad para los estrategas y pensadores de la marca.ciudad.Barcelona, que tendrán que retrasar su auto bombo aún unos meses.

Pero no lo es: es muy revelador para ayudar a entender el proceso creador del cineasta de Manhattan. Porque Woody Allen, creador prolífico donde los haya (una o más películas al año de manera rigurosa desde hace ya muchos años) no hace otra cosa que perfeccionar siempre la misma película a base de imponerse una rutina de entregas periódicas.

El método es muy fácil de entender, y su secuencia muy parecida al modo en que funcionan los blogs:

. tenga usted una idea, una intuición, o, si quiere, un capricho (Barcelona);
. elija usted las herramientas (Bardem, Johansonn, Cruz);
. escriba brevemente un esbozo de su guión, dándole otra vuelta de tuerca a sus ideas de siempre;
. condiméntelo con las ideas circulares que va rumiando usted en el autobús o en la bici;
. póngase manos a la obra (el rodaje), fíjese una fecha límite (el otoño) y una idea aproximada de gastos (el presupuesto);
. (muy importante) haga un cierre (aunque no esté del todo convencido del resultado) y sáquela a la luz pública (las salas): el "feedback" que le aporten le servirá de caldo de cultivo a la siguiente obra.

Y ya está: el propio rodaje, la propia gestación de la obra irá dando el resto sobre la marcha.

Es lo que se llama improvisar con mucho oficio; como los buenos músicos de Jazz, sólo puede improvisar el que tiene un manejo impecable de la técnica y el método; y, sobre todo, las ideas muy claras. Y, claro, hay que tener talento: sólo unos pocos agraciados como él puede sacar de muchas de estas entregas pequeñas piedras preciosas que brillan por sí mismas como gemas.

Es sorprendente, pero es un método muy parecido al que debe utilizar un arquitecto para su trabajo; algo como lo que contaba aquí JACoderch, aunque menos sufriente.

Como tan bien contaba Paco Alonso en sus clases magistrales de la ETSAM, “cuando llega ese momento en que el proyecto, como una aspirina C, se pone en efervescencia él sólo, empieza a pedir paso, a poder resolver cosas por sí sólo es que… las cosas están bien encauzadas”.

Pues eso… y esperar que nos coja de extras para conocer a Scarlett Johansonn.
 

... y detalles    Imprimir

Jueves 21 de Junio de 2007
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Recuerdo claramente una charla de Norman Foster en la ETSAM, hace tiempo, en que le inquerían por los problemas de vandalismo sobre los edículos de salida que había diseñado para el Metro de Bilbao.

Respondió que la mejor manera de prevenir el vandalismo era diseñar elementos de aspecto delicado pero comportamiento robusto.

Esta idea (que ya ha aparecido en algún otro post) es lo que nos guió al diseñar este edículo para la salida del estacionamiento de Daoiz y Velarde.


Aguantar, iluminar, y ventilar (Foto: AM, 2006)
 

...durmientes...    Imprimir

Miercoles 20 de Junio de 2007
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Y no es sólo el diseño del plano de suelo lo que importa: esos 15 cm que separan a coches de peatones o vegetación son, en sí mismos, todo un mundo.


Durmiente y alcorque en Daoiz y Velarde (Foto: AM, 2005)
 

Suelos...    Imprimir

Martes 19 de Junio de 2007
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El diseño de los suelos exteriores, sus niveles, sus texturas, es un tema muy denostado en general por los arquitectos.

Sin embargo que este diseño sea acertado o no es, además de una cuestión necesaria para la accesibilidad, un tema fundamental para el fracaso o éxito de un espacio público, como éste que diseñamos en Madrid.


Escalinata de acceso a la Plaza de Daoiz y Velarde (Foto: AM, 2005)
 

La americanización de Madrid    Imprimir

Lunes 18 de Junio de 2007
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Derivo a un nuevo post una conversación que saltó con un amigo lector en un comentario reciente. En una respuesta a su intervención, le recomendaba la lectura de un artículo de Enrique Gil Calvo aparecido en El País hace unos días y llamado muy acertadamente “la americanización de Madrid”.

El concepto del Madrid como punta de lanza de modelo americano de ciudad en continente europeo no es nuevo; recuerdo que, cuando estudiábamos, la frase aparecía de manera bastante reiterativa: “sí, frente al modelo compacto, europeo, erudito que representa Barcelona, Madrid es la verdadera ciudad americana…. ¡a la europea!”.

Yo siempre me preguntaba: Y eso… ¿cómo se come? A ver, si ciudad compacta europea y ciudad dispersa americana son supuestamente dos conceptos antagónicos, ¿cómo diablos podía nuestra querida capital aunar los dos por arte de magia? ¿era un híbrido de los dos? O… ¿era quizás una dentro de la otra?

Más bien lo segundo, una ciudad en dos capas muy bien diferenciadas (dentro y fuera de la M30) y bien… diferentes también. Dentro de lo que en su día se llamaba la “almendra” central, una ciudad a la europea, con unas proporciones del viario sin duda más amplias de lo habitual, pero europea al fin y al cabo.

¿Y fuera de la M30? Fuera de la M30 lo que había, en un origen, era ESPACIO; no VACÍO, como gustan decir algunos profesores de nuestras escuelas (el vacío… simplemente no existe, y mencionarlo es… ¡una buena manera de escurrir el bulto!). Era territorio en estado virgen, con muy poca o inexistente densidad de población y/o edificación, y con un radio de alcance enorme, prácticamente infinito.

Era un territorio, y un paisaje que había que saber entender: todos sabemos que el paisaje castellano, y más aún, el de algunas estepas de yesos en los alrededores de Madrid, no es fácil.

Durante mucho tiempo, el equilibrio se preservó: se modificaba, con mayor o menor fortuna, la forma y funcionamiento del Madrid central, y el área metropolitana y regional no ocupaba mucho más que manchas aisladas y brevemente comunicadas entre ellas en la Provincia.

Fué Ruiz-Gallardón (y no como alcalde, sino como presidente de la Comunidad que fue anteriormente) quien invirtió drásticamente la tendencia. Apostó por un modelo territorial sembrado de (como diría Fernández Galiano) “guirnaldas de autopistas”, primando de manera espectacular el trazado de la infraestructura (rápida), y puso en marcha una operación masiva de cambio en los usos del suelo que disparó el crecimiento de la tan temida (por difícil de gestional y anti-sostenible) mancha de aceite, o urbanización en forma de “sprawl”.

La flamante nueva presidenta de la Comunidad no ha hecho más que continuar la línea de su antecesor: hace unos días la oía en Radio1 mencionar que optaba por un modelo de desarrollo residencial “más pegado al suelo”, limitando la altura a… ¡2 ó 3 alturas! Esto se llama de una manera: urbanización en unifamiliar adosado vinculada por completo al automóvil privado.

Es duro oír estas afirmaciones cuando de manera tan tozuda la realidad hace mucho tiempo que demuestra lo contrario: lo que hay que perseguir, como tanto insistimos a nuestros alumnos en el TAP V de la Escuela del Vallés, es un grado adecuado de densidad que no impida el disfrute del medio pero que a la vez fortalezca los lazos de vecindad y minimice los desplazamientos.

Escuchando a Esperanza Aguirre da hasta ganas de reivindicar la arquitectura de los polígonos de bloque abierto en los suburbios de Madrid en los años ’50, que ella tan abiertamente denosta: al menos estos barrios, Moratalaz, Carabanchel, etc. sabían entender mejor el paisaje madrieño, como bien se han encargado de demostrar artistas como Antonio López ó Alberto.

Pero el mayor error de los últimos años no se ha cometido precisamente en la Comunidad; ese daño ya estaba hecho, y su extensión, por fortuna, depende de lo que decidan los gobiernos regionales de las provincias colindantes.

El mayor error lo ha cometido Ruiz-Gallardón, ya en su etapa de alcalde, al pensar que el interior de la mencionada “almendra central” debía pasar a formar parte de ese entramado alocado de urbanización en superficie y guirnaldas de autopistas. Preservar la almendra de este desarrollismo era fundamental, y, me temo, la reciente inauguración del túnel bajo el río de la M30 ha comenzado lo que será el comienzo de la crónica de una muerte anunciada.

Porque precisamente la gracia de nuestro Madrid era esa: mitad europea, por dentro, mitad americana por fuera. Ese lugar que tan entrañablemente catalogara CJCela como un sitio a medio camino entre Navalcarnero y Kansas City. Esa era la gracia inherente de nuestro Madrid, y en lo que se ha transformado ahora, pues, que queréis que os diga, a mí, como arquitecto, y como madrileño, me interesa menos. Y lo cuento desde la orilla del Mediterráneo: lugar de la densidad pura, asiática, a todas luces excesiva (caminar por Nueva Delhi o este barrio gótico a veces no es, en olores, ambientes, luces, tan diferente), pero, ay, creo que más parecido a lo que necesitaremos en el futuro desarrollo de nuestras ciudades.

(Sigue en ¿Cuál es el preocupante?)

 

El elogio (mediterráneo) de la sombra    Imprimir

Domingo 3 de Junio de 2007
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Ya he comentado en otras ocasiones que no me parece muy diferente lo que predica Tanizaki, respecto a la cultura japonesa, en su imprescindible El elogio de la sombra, de lo que la arquitectura mediterránea viene haciendo desde siempre:

(Sigue en La luz de la mañana)


Tapiz de luz y sombra, ... y de color (Foto: AM, Mayo 07)